La captura ilegal del jilguero europeo es una de las principales amenazas causadas por la actividad humana que motiva su elección como Ave del Año 2026 Esta práctica persiste debido a que es una especie muy apreciada socialmente por la belleza de su llamativo plumaje y la calidad de su variado canto. No obstante, desde el año 2018, la captura de aves fringílidas —grupo al que pertenece el jilguero— está estrictamente prohibida en España, lo que marcó un hito en la protección de esta especie frente a su uso tradicional en jaulas.
A pesar de las leyes, el jilguero sigue sufriendo los efectos del mascotismo, que es la tenencia de animales silvestres en domicilios particulares como si fueran animales de compañía. Los métodos empleados para su captura suelen ser crueles; el uso de pegamento o liga, por ejemplo, ha sido rechazado por los tribunales europeos por ser un método no selectivo que causa daños irreversibles en el plumaje de cualquier ave atrapada..

El impacto en los individuos es devastador:
- Mortalidad elevada: Se estima que entre el 80% y el 90% de los animales capturados mueren durante el proceso de trampa y transporte antes de llegar al comprador.
- Estrés: Al ser privadas de libertad, muchas aves mueren por estrés.
- Pérdida de función ecológica: Cada jilguero enjaulado es un individuo que deja de cumplir su rol de «jardinero», ya que en libertad se encarga de dispersar semillas que mantienen la biodiversidad de nuestros campos.
La campaña de SEO/BirdLife busca reforzar que mantener un ave silvestre en cautiverio no es una muestra de afecto, sino un acto de desconocimiento que priva al animal de su esencia. Gracias a la prohibición y la colaboración institucional, España ha logrado reducir la caza ilegal de aves en un 74% desde 2020, demostrando que la protección real es posible para defender campos vivos y ciudades más verdes.


